Dicen que al morir el alma trasciende, por lo tanto queda un cuerpo inerte con el que muchas veces los familiares no saben cómo lidiar. Algunos piden como última voluntad ser incinerados para posteriormente esparcir sus cenizas en el mar o algún otro sitio, sin embargo en el estado de Washintong (EEUU) ha surgido una iniciativa con la que se le puede dar un uso sostenible a los restos humanos.

Con lo descrito anteriormente, surgirá una interrogante y es el cómo, la respuesta es a través del compostaje. Lo que se plantea es tomar los restos del cuerpo humano y convertirlo en abono orgánico, para servir de sustento a las plantas. Esto trae consigo cierto simbolismo, ya que pasas de perder la vida a dar vida a otro organismo, en este caso una planta.

Cabe destacar que esta novedosa idea aún no ha sido aprobada por las entidades gubernamentales. Por el momento, se espera que el senador estatal Jamie Pedersen, quien ha asumido la vocería del proyecto lleve la idea a debate para legalizarla.

“Ciudadanos de todo el estado me escribieron para decirme que están muy entusiasmados con la posibilidad de convertirse en un árbol o de tener una alternativa (al ataúd) para ellos mismos”, manifestó Pedersen en declaraciones a NBCnews.

​​​​​​​

¿Cómo es el proceso de compostaje?

​​​​​​​

gullefa-1302596_1280

Los restos humanos se colocan en una cámara de compostaje sin embalsamar sobre un lecho de materiales orgánicos compuestos por astillas de madera, alfalfa y paja. Luego se le va suministrando cierta cantidad de aire a la cámara para que el oxígeno vaya acelerando la actividad microbiana y transcurrido un mes, los restos se reducen a un metro cubico de abono o compost apto para el cultivo de plantas.

Es importante hacer la salvedad de que casi todos los restos humanos se pueden convertir en compostaje, exceptuando aquellas personas que hayan muerto por alguna bacteria como el ántrax por ejemplo, que sobrevive al compostaje animal (ya que fue probado). Por ello, el proceso dependerá de la exclusión de algunos cuerpos con ciertas enfermedades.

¿De quién fue la idea?

​​​​​​​

La diseñadora Katrina Spade, de 41 años de edad, comenzó a preocuparse por el tema de la cremación y el entierro mientras trabajaba en una maestría en la Universidad de Massachusetts Amherst, preguntándose por qué solo esas dos opciones gozan de legalidad si existen otras, como la del compostaje que además resulta amigable con el medio ambiente.

Por tal motivo, la diseñadora se alió con un equipo de investigación de la Washington State University y la Western Carolina University para materializar su idea, a la que denominó “recompose”.

La profesora asociada de agricultura sostenible y orgánica en el estado de Washington, Lynne Carpenter-Boggs, encabezó una serie de pruebas que se efectuaron a lo largo de cinco meses con cadáveres donados para comprobar que la recomposición de cuerpos humanos es segura.

"La ventaja que veo como un científico del suelo y un científico ambiental es que tiene un uso de recursos relativamente bajo y también crea este producto similar al suelo o al compost que ayuda a almacenar carbono", relató Carpenter-Boggs a NBCnews.

De aprobarse el proyecto de ley para legitimar el compostaje humano, esta alternativa funeraria (por llamarla de algún modo) entraría en vigencia el 1º de mayo de 2020 y convertiría a Washington en el primer estado norteamericano en legalizarlo.

Fuentes consultadas:

NBCnews

Gizmodo