Todos alguna vez hemos tenido una contractura muscular. Las más comunes son las de el cuello y la espalda. A veces generan molestas leves y por eso podemos seguir haciendo nuestras actividades diarias; pero otras el dolor puede llegar a ser muy agudo y directamente impedirnos movernos con facilidad.

En la mayoría de los casos, relacionamos una contractura con una mala postura, haber dormido mal o haber hecho un mal movimiento. Pero, ¿qué pasa con su sentido emocional? ¿Qué es lo que el cuerpo nos dice a través de una contractura?

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Aunque estemos acostumbrados a registrar lo que nos sucede de manera fragmentada (nos duele la rodilla, el brazo, la cabeza, etc), somos una unidad. Cuerpo y mente están unidos y, si estamos bien, se mantienen en armonía. El dolor podría ser, en este sentido, un indicador de que algo de ese equilibrio se ha alterado, y entonces es necesario que nos preguntamos qué es lo que nos pasa.

Según la Biodescodificación, cada enfermedad tiene un sentido emocional que puede ser rastreado en cada persona. En el caso de la espalda, por ejemplo, representa nuestra manera más estructural de ser, vivir y sentir. Piensa que allí se encuentra nuestra columna vertebral, la base sobre la que se mantiene toda nuestra estructura.

Además, la espalda es la parte más reveladora de nuestro interior; simbólicamente es el lugar donde "ubicamos" lo que no queremos dejar expuesto.

Emociones como la ira, el resentimiento, el miedo, o las preocupaciones pueden "aglomerarse" en forma de nudos y generar tensión.

Según los especialistas, las emociones que se vinculan con una contractura pueden ser: el exceso de responsabilidad o asumir cargas ajenas como propias (zona cervical); miedos (zona dorsal); frustraciones (zona lumbar); e ira (zona baja, cercana a los intestinos). Esto puede variar en función de cada persona, por lo cual es necesario que si sientes que tus contracturas podrían tener un significado emocional recurras a un profesional que pueda guiarte para liberar la emoción que pueda estar bloqueando tu bienestar.

Si estás teniendo alguna contractura en la espalda,pero no has tenido ningún traumatismo, pregúntate:

¿Qué es lo que te está "pesando" en tu vida? ¿Hay algo en tu manera de sentir/actuar/pensar que te está trayendo algún tipo de conflicto? ¿En qué te estás sintiendo "rígido"? ¿Hacia dónde quisieras moverte y no puedes tal como quisieras?

Recuerda: todo problema emocional seguramente tendrá su síntoma externo en el cuerpo. Escúchate, registra lo que te pasa, y dale lugar a las emociones; a veces intentar ocultarlas puede ser menos beneficioso para ti. Cuídate a ti mismo ante todo.

Fuentes:

Yoga y Medicina Oriental

Betty Sara