Los celos son un gran tema en cada relación, no importa cuándo ni dónde. Desde hace años este sentimiento de posesión se entrelaza con el amor de manera tal que los límites se vuelven difusos. Esta sea tal vez una de las mayores paradojas de la vida: el amor genera alegría, en cambio los celos son la emoción que detona el sufrimiento de todo tipo de personas.

Si bien es fácil decir que gracias a la amenaza de perder a un ser amado, se puede mantener el afecto, generar un acercamiento más estrecho o garantizar nuestra lucha por amor y no renunciar a aquella persona ante la primera provocación, ¿es esto realmente un estado sano de nuestra mente y corazón?

En su lugar, podrían existir otros sentimientos que podemos cultivar y que pueden suplantarlos. Sentimientos que harán crecer a tu pareja, como también a ti en tu individualidad. Uno de ellos, por ejemplo, es el sentimiento de la “comprensión”. Al respecto, Luke Brunning, filósofo de la Universidad de Birmingham y escritor en Aeon, asegura:

"Si la comprensión fuera la mera aceptación del florecimiento del otro, o la admiración recalcitrante, el orgullo, el disfrute indirecto o el placer masoquista de otras personas, sería difícil ver por qué las personas no monógamas lo consideraban un ideal".

Cómo transformar los celos en emociones constructivas

Quizá tu estás seguro de lo que quieres en una relación. Pero, ¿has pensado qué podría necesitar la otra persona? ¿Qué significa la experiencia de relación para tu pareja? ¿Qué desea construir? ¿Qué momentos en compañía son los que llama “felices”?¿Qué necesitan reforzar para no dudar de que quieren estar juntos?

No olvides que los celos son una respuesta ante la amenaza que despierta la posesión. Si no refuerzas tus lazos afectivos, no dejarás de sentirte amenazado. Si la persona que te acompaña sexo-afectivamente te genera demasiadas inseguridades, plantéaselo. Abre el diálogo sobre esto, ¡no hay nada más sano! Por otra parte, si tú ves a todo el entorno como potenciales enemigos; es importante que sigas leyendo y pongas en práctica los demás ejercicios.

Por supuesto, este ejercicio requerirá de más voluntad que el anterior, ya que esto implica imaginar al otro sin nosotros. Quitándonos voluntariamente de la ecuación es cómo podemos dejar atrás el amor propio más nocivo y ególatra, para poder visualizar la relación desde otro plano.

De esta forma podemos comprobar que la otra persona puede florecer y ser feliz sin nosotros. Y más aún: nosotros también. Alimentar un amor sin dependencias emocionales nocivas, sin vulnerabilidad y con deseos no de poseer al otro hará que, además de sentir el amor, lo vivamos día a día al máximo. Esta es la emoción que practican los polígamos, y que sin duda debe ser una emoción a la cual aspirar.

Puede que, al leer este post, hayas pensado que al remover tus celos, te conviertes en un ser apático o insensble. Es importante que sepas que no necesitamos de celos para promover el amor, sino de empatía.

Los celos son una forma de comunicar, pero lejos de comunicar amor, expresan miedo, inferioridad y falta de confianza en el vínculo que armas con tu pareja. Tal como mencionamos antes, un poco de diálogo honesto debe ser el mejor aliado a la hora de evitar cualquier malentendido o perspicacia que pueda derivar en celos.

Para no dejarnos llevar por nuestras inseguridades, necesitamos aprender a solucionar los problemas a través de las palabras. Poder comunicarnos cara a cara, sin esconder lo que realmente nos pasa, pedir ayuda mediante una voz sincera y una mirada segura, es la clave.

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Fuente:

Ecoosfera