Según los científicos, los olores tienen un componente emocional que nos hace recordar una situación vivida en el pasado, ya sea una experiencia positiva o negativa, pero al tratarse de la naturaleza, el olfato lo percibe como un pequeño placer de la vida, por esta razón, nuestros ancestros dependían del clima lluvioso para su sobrevivencia.

Muchas personas consideran el olor a lluvia como un placer para el olfato. Algunos científicos suponen que nos deleitamos con ese aroma por la tranquilidad, paz y armonía que nos transmite en un determinado momento.

Pero, ¿qué hace a la lluvia oler tan bien? Aunque algunos piensen que olfateamos el agua, lo que en realidad olemos son las fragancias de la tierra, las cuales son derivadas de reacciones químicas.

El petricor, término científico que hace referencia a la lluvia, proviene de una sustancia conocida como “geosmina”.

En 1964, los geólogos australianos Bear y Thomas nombraron "petricor" al clima húmedo. En un estudio llamado Petrichor and Plant Growth, demostraron que el olor proviene de un aceite exudado por ciertas plantas durante los periodos de sequía.

En ese estudio, Bear y Thomas explicaron que el olor a lluvia se forma en la superficie de las rocas, principalmente en las sedimentarias y arcillosas, y al entrar en contacto con las precipitaciones es liberado en el aire junto con la la geosmina.

La capa de ozono es otro elemento asociado con “el olor a lluvia”, ya que las moléculas de oxígeno y nitrógeno en la atmósfera son separadas por rayos, los cuales se recombinan con el óxido de nitrógeno y, al interactuar con otros químicos de la capa de gas adquieren un olor similar al cloro.

El "olor a lluvia" se produce gracias a que el viento transporta partículas de ozono que pueden ser percibidas por las personas.

Fuentes consultadas:

La Tercera

Wikipedia

blog.cognifit